En el traspaís de Essaouira, cada día es una celebración: un mercado semanal se celebra en algún lugar, cada vez distinto, y es una ocasión formidable para vivir una experiencia excepcional.
Salimos temprano por la mañana. Nuestro destino es un mercado semanal o una granja ecológica — a veces ambos. Observamos de cerca el ambiente de los mercados y toda la actividad rural, nos sumergimos en la vida cotidiana y los oficios del campo, y compartimos con los aldeanos sus productos naturales: verduras, hierbas, frutas.
Después visitamos a una familia bereber, donde las mujeres nos esperan para desvelar los secretos de la cocina marroquí, de principio a fin: de la preparación del pan o del msemen en un horno tradicional, al tostado de la cebada y su molienda para obtener harina o sémola, hasta la cocción del cuscús y de los tajines, en sus versiones saladas y dulces.
Aquí, la cocina es parte del cuidado. Comer bien, compartir la mesa, tomarse el tiempo — todo contribuye al sosiego, a la salud, al placer simple de estar ahí. Esperando el almuerzo, tomamos el té y conversamos, largamente, sobre especias, hierbas y cocina.
Después de degustar los platos preparados con nuestras manos, damos las gracias y nos despedimos de nuestras amigas, las mujeres del pueblo.
Al regreso, podemos detenernos para visitar una cooperativa femenina de producción de aceite de argán.